VIVE CONMIGO (…o cómo proponerlo en la otra punta del mundo)


VIVE CONMIGO
(…o cómo proponerlo en la otra punta del mundo)

Las flores, como casi siempre, no son más que un ensayo. Las he dejado adelantarse porque –aunque cruel- los dos sabemos que tienen los días contados. Sólo deseo que de ellas sobreviva tu sonrisa; y que si puede ser, la mandes a recogerme al aeropuerto.

Me acuerdo de ti. Y además tengo el defecto de hacerlo a diario. Por eso he creído que estas flores deben representar nuestro último simulacro de convivencia. Después yo ocuparé, si quieres, su lugar. Sin más ensayos. Para siempre. Contigo.




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