viernes, 12 de enero de 2018

CARTAS A DESTIEMPO (… o cómo vomitar explicaciones caducadas)

CARTAS A DESTIEMPO
(… o cómo vomitar explicaciones caducadas)

Cuando las historias desvanecen, es complicado acomodar explicaciones; sobre todo porque nadie las espera.

No asumir, con cierta dignidad, que acariciamos ser ya dos antiguos conocidos que simulan distracciones para evitar tener que compartir incómodas vaguedades. Ni tampoco admitir que, probablemente, eso tú ya lo hayas aceptado.

El plan era saldar a mano aquella carta que a veces reclamabas. Y averiguar si así –al menos tú- eras capaz de sentir alivio.

Y es que llevo tiempo tomándome en serio tópicos de los que antes renegaba.

Que duelen los propósitos; todo lo que no se llega a hacer. Que también duele sospechar que se pueda vivir por imitación. O especular con cómo pudiera haber sido, o con cómo pudiera ser.

Vivir en espiral genera memorias que -bien reales o proyectadas- resultan angustiosas: las estaciones, las islas, las décadas, las palabras inventadas…, asomarse a la ventana, protegerse en los portales…, querer escuchar música y abandonar porque toda está significada; porque así lo decidimos juntos incluso cuando bailábamos haciendo la cama.

Desconocía que hasta la fiebre -si fue compartida- puede provocar sensaciones más allá del mero escalofrío.

El otro día tuve consciencia, por circunstancias que no vienen al caso, de que quién confía en ti ya nunca podría hacerlo en mí. Cuesta asimilar que eso sea algo tan justo como lógico. Pero sí...

Por eso intuyo que ya no hay nada que saldar; y que en mi caso sobra la mayoría.

Porque aunque a veces haya intentado pensarme inmóvil, todo ha seguido avanzando a un ritmo que ya no pesa; que ya no late.

Si en nuestras vidas representásemos porcentajes, ya nunca tendría dos dígitos en la tuya. Hace demasiado que las circunstancias nos obligan a restarnos, a contarnos sólo hacia atrás; y es algo contra lo que nunca llegamos a protestar de manera oficial.

También para escribir es necesario sentirse con derecho; sentirse autorizado. Pero tú sabes que yo llevo tiempo sin estarlo.

Y eso era todo…

Te deseo lo mejor.







Creación original registrada por @Oddey_ en Safe Creative.

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